tarot como experiencia

tarot como experiencia

mayo 22, 2013 1 Por Santi Molezun

las cartas del tarot son y serán siempre un método claro de conocer el destino escrito

LAS CARTAS DEL TAROT COMO EXPERIENCIA

 

Las cartas del tarot son una experiencia que nos acerca un poco más a nuestros deseos y miedos más internos, nos presenta ante la persona que nos las lee de manera transparente, como si se tratase de una radiografía.

De esta manera es un buenísimo método para descubrirnos a nosotros mismos. Las cartas del tarot no deben interpretarse a uno mismo en primera persona, solo por un motivo, carecemos de objetividad, interpretamos lo que nos interesa entender y lo comprendemos en virtud de nuestros deseos y miedos.

Es imprescindible la objetividad a la hora de interpretar las cartas del tarot, por eso si una persona que está preocupada por un problema en concreto se leyese a si misma las cartas, la respuesta es a buen seguro sus miedos o sus deseos. No porque las cartas del tarot se equivoquen, sino porque se equivoca el que las interpreta incorrectamente.

Muchas veces a mi, que soy vidente y tarotista desde hace 37 años, me cuesta trabajo discernir entre lo que las cartas están diciendo y lo que me gustaría pensar que estuviesen diciendo… me pasa muy a menudo, no me gusta echarle las cartas a las personas si me revelan pistas sobre su vida privada, porque a partir de ahí carezco de objetividad para poder leerlas.

Por eso no puedo echárselas a las personas que son mi familia o amigos, porque no consigo decirles lo que veo, o no consigo ver lo que tendría que ver. Mis sentimientos, mis conocimientos sobre esa persona anulan mi videncia en estado más puro. Aunque a lo largo de todos estos años, por supuesto me pidan que se las eche, es muy raro el día que les doy un adelante… cuando esto es así, todos lo celebran como un hecho insólito. A mi propia pareja, no sé si le habré leído las cartas unas 6 veces en 15 años.

Con mi vida personal, me pasa un poco lo mismo, pero en mi caso procuro hacer ejercicios que me enseñen ver en lo que fallo, cuando me las leo. Lo apunto todo en un papel, pongo la fecha de la predicción, saco un vídeo y fotografías de la tirada y su posición, interpreto y escribo. Cuando pasa un año, más o menos… miro esta hoja y compruebo mis errores y aciertos. Y miro meticulosamente cuales son mis fallos y si han fallado en forma o en esencia. Mis márgenes de acierto conmigo mismo son enormes, pero a un tiempo demasiado largo. He visto cosas que me ocurrieron años después, en el mismo orden que las había predicho.

Por ejemplo una vez vi como iba a vivir en un país extranjero, y que iba a hacer muchos viajes en avión… no paso nada en ese año. Pensé: “he fallado!”… al cabo de dos años me propusieron trabajar para TV desde Hungría, Budapest. Así lo hice, viví y trabajé desde Hungría para una cadena que pertenecía al grupo Mediaset de Tele Cinco, y se hacía desde allá vía satélite. La productora era Húngara y mis jefes también. ¿Quién me iba a decir a mi que iba a ir a Hungría y que iba a vivir allí completamente solo en un apartamento alquilado?. Las cartas habían acertado, al poco tiempo me contrataron para hacer otros programas desde España, e hice viajes y viajes en avión, de Santiago a Madrid y de Santiago a Barcelona, llegué a hacer 2 y 3 vuelos a la semana… me pasaba el día en el aeropuerto, y hasta me quedaba dormido en los asientos de la A1 de Madrid de lo agotado que estaba.

Por eso digo que las predicciones del tarot uno a veces ni las imagina como ciertas, hasta que pasan… y que no siempre pasan en un año, ni en dos, ni en tres. El tiempo es una incógnita.

Cuando uno se las lee así mismo, comete irremediablemente el error de la benevolencia, uno siempre tiende a autodisculparse, y muchas veces aunque las cartas nos están advirtiendo de algo, uno lo pasa por alto, porque no le interesa creer en esa regañina del sagrado tarot, siempre he pensado que todos llevamos un Peter Pan en nuestra alma.

Sin embargo las cartas también valen para la meditación, levantar una carta y entrar en ella, pensar en ella, en lo que significa en sus conceptos principales y entenderla como una lección nos puede aportar sabiduría y paz interior. Aunque personalmente es un ejercicio que NO SOPORTO. Quizás porque no soporto la meditación, ni la necesidad de ella, quizás porque soy visceral por naturaleza.

 

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